Escuela de Almas Inmortales:
Los nuevos alumnos entraron al instituto sin ningún problema. Habían cogido la llave de su habitación y se habían dirigido de inmediato a sus aulas después de haber dejado sus pertenencias. La mayoría de los que estaban allí sabían controlar su poder otros esperaban que allí los despertaran o simplemente para aprender magia básica por si las moscas.
En los pasillos la gente saltaba de alegría al ver a sus amigos del año pasado. Los alumnos de la escuela vivían como a mil kilómetros unos de otros y ninguno podía quedar a dar una vuelta como les habría gustado.
La campana sonó y todos corrieron a sus respectivas aulas y así, el pasillo quedó en silencio.
Pasillos de la Escuela: Lily
-¡Ayy!¿Dónde está mi clase?- dijo Lily temblando- ¿por qué siempre me pasan estas cosas a mí?- murmuraba mirando el número que había sobre cada puerta.
Se suponía que tenía que buscar la clase de número 103 y todavía iba por la 57, no sabía si era en la segunda planta y como no había ascensores no paraba de subir y bajar escaleras como una loca. No había nadie que le ayudara a encontrar su aula y como era el primer día de escuela no había ninguna persona en secretaria que le dijese donde estaba.
Si tan solo viese un mapa de la escuela en una de las inmensas paredes góticas sabría que hacer pero, sentirse sola en un sitio como ese le daba terror. Pensó en entrar a otro clase y preguntar a un profesor pero le daba demasiada vergüenza hacerlo así que siguió buscando hasta ver el número de su clase.
Corriendo se acercó a la puerta y no esperó a preguntar si podía pasar, simplemente abrió la puerta de la clase con un rápido griro en el picaporte.
Fuera de la Escuela: Leo
Había llegado tarde y solo por unos segundos en los que la campana de la escuela había sonado y las puertas se habían cerrado. No se iba a quedar ahí parado, iba a entrar costase lo que costase. Había pensado en utilizar las tranformaciones y volar con las alas de pterodactilo pero llamaban mucho la atención y algún profesor se daría cuenta asi que, en vez de eso, utilizó las garras de puma para agarrarse a las paredes de la escuela sin problemas.
-Menudo viento hay aquí arriba- dijo Leo al ver que la fuerza aumentaba cada vez que subía un poco más.
Estuvo a punto de caerse en una ocasión pero sus reflejos le salvaron. Según las cuentas que había hecho, tenía que pasar unas tres ventanas más para llegar a una de la de su clase, en cuanto abriese la ventana se disculparia y le dejarían entrar bueno, eso pensaba.
Sin darse cuenta de que el viento había aumentado considerablemente desde la última vez, Leo se escurrió de la pared y empezó a caer pero, al tiempo que se daba la vuelta en el aire dos enormes alas crecieron por su espalda y con ellas logró engancharse a una de las ventanas y abrirla de par en par.
*Pterodactilo: dinosaurio pequeño con alas (con eso os lo imaginais ¿no? xD) es del periodo Jurásico.
[El título tiene su gancho no?¿ xD]
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