California, Estados Unidos: Kido
La gente paseaba como si nada por las calles de California, en realidad, todos salían hacia las Escuela de Inmortales a las 7:30 de sus casas. Por raro que pareciera, en esos instantes en todo el mundo era esa hora. En Francia, Reino Unido, Venecia o Alemania, en todos estos países eran las siete y media de la mañana. Una magia muy compleja que habían utilizado en la escuela para que todos los alumnos llegaran a una hora determinada a su destino. Tampoco es que a Kido le importara eso mucho, era el más rápido del mundo y llegaba siempre el primero, lo único malo es que no le dejaban participar en ninguna carrera por que, sin duda, el ganaría.
Estaba tumbado en la playa, su piel bronceada y su rubio y largo pelo se confundían con la arena. Sonreía de oreja a oreja y miraba por debajo de sus gafas de sol el agua del mar. Cuando bostezó, abriendo sus brazos hacia el cielo y acto seguido cogiendo su maleta, nadie puedo ver como el chico salía corriendo a una velocidad imposible de percibir por el ojo humano. Kido Start ya se dirigía hacia Madrid atravesando el océano con la velocidad del relámpago.
Sidney, Australia: Inti
A menos de unos minutos de ser las ocho de la mañana, Inti preparaba su mochila contentísima. Era su segundo año y volvería a ver a Det, que le había caído muy bien el año pasado. No solo era gracioso, inteligente y realmente guapo si no que, además, compartían "el poder" por así decirlo ya que, el podía teletranportarse como ella. Aunque Inti, era más poderosa que él, ella podía controlar la luz, juntarla hasta hacer esferas de energía, apagar una estancia en segundos y viajar a la velocidad de la luz. Esto solía gastar mucha energía pero solo lo utilizaría una vez para llegar hasta Madrid y en cuanto entrase por la puerta que conecta los dos mundos, recuperaría toda su energía.
Terminada ya su maleta y congiéndola del asa, Inti pronunció unas palabras y entonces sus ojos comenzaron a brillar, al igual que su boca abierta completamente, con un solo pestañeo, Inti desapareció de su habitación y en unos diez segundos ya se encontraba en la Puerta de Alcalá de Madrid*, corriendo hacia ella volvió a desaparecer a un mundo diferente.
Lucena, Filipinas: Han
En mitad del océano, un barco completamente de metal flotaba gracias al joven chico que había en él. En lo más alto del barco estaba Han, a punto de llegar a España, con una moto también hecha de metal preparada para usarse en el mismo momento que llegase. Los ojos plateados del chico brillaban esperanzados de hacerse más fuerte en aquella escuela. Le habían llamado de forma muy extraña, mediante una ardilla parlante que le había dado toda la información que debía saber sobre la Escuela de Inmortales y que después de eso se había quedado con él como mascota. La ardilla de nombre Einat, significaba pequeño ojo, era uno de los mensajeros que buscaba a nuevos hechiceros para que estudiaran en la escuela. Aunque era pequeño y parecía un animal indefenso, Einat era un mago muy sabio que debía favores al director de la escuela.
-Parece que todos los alumnos han llegado a su destino- le dijo la ardilla al muchacho cuando se encontraban a escasos pasos de la Puerta de Alcalá.
*La Puerta de Alcalá de Madrid (España):
*El nombre del tipo es un poco... ¿raro? XD Lo he puesto así por que como cada personaje viene de un lugar del mundo quedaba ¿gracioso? No sé, eso ya lo vereís vosotros :D

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