30 de Junio
París, Francia: Leonel
Eran las siete y media de la mañana Leonel Feir no había movido ni un pelo de la cama y su madre ya empezaba a impacientarse. Subió las escaleras hasta la habitación de su hijo y abrió su puerta de par en par dejando entrar la luz del exterior. El chico se revolvió en la cama tapándose la cara con la almohada y emitiendo gruñidos por lo bajo. Su madre harta, con un simple estirón de sábanas echó al chico fuera de la cama.
-¡¿Sabes la hora que es?!- dijo gritando la mujer- te tienes que ir ¡ya!
El chico pareció reaccionar, se levantó del suelo, cogió una mochila preparada con sus cosas desde ayer y salió directo hacia el aseo. En escasos minutos terminó de arreglarse, bajó a toda velocidad las escaleras y con un salto, despidiéndose de su madre, salió de la casa convertido en una especie de lobo rojo gigante camino de la escuela de inmortales.
Londres, Reino Unido: Det
Estaba sentado desayunando solo, sus padres ya habían salido a trabajar y no tenía hermanos, pasaba casi toda su vida solo pero, a él le daba igual, podía ir en cualquier momento a cualquier lugar con simplemente saber donde u observando una imagen de ese sitio en concreto.
Para no gastar energía no haría el viaje de una sola transportación si no que iría parando en tres o cuatro países antes de llegar. Con un minuto le sobraba tiempo. Cogió su maleta y removiendo su rubio y largo pelo desapareció de su casa dejando tras de si un agradable aroma a té de frutas.
Se detuvo en Bélgica y en Francia, cuando cruzó la frontera entre Francia y España, sin cruzarla en realidad, solo tuvo que teletransportarse hasta Madrid para cruzar la invisible puerta que conectaba un mundo con otro.
Venecia, Italia: Angy
Cepillándose los dientes en el aseo, Angy pensaba como llegar a Madrid más rápido. Si tenía que pasar por Francia y luego llegar a España se le haría muy pesado. También cabía la posibilidad de cruzar el mar Mediterráneo, si, sería lo mejor, así llamaría menos la atención. Sobrevolar el mar sin que nadie la viera era mucho mejor que crear nubes por toda Francia y España quitando su visibilidad para poder atravesarlas.
Tiene dos maletas bien preparadas y ella estaba lista para salir de su casa, con sus dos perfectos abanicos rojos colocados a cada lado de las caderas y sus dos daos* podía irse ya. Y así lo hizo, en cuanto abrió la puerta al exterior, dos grandes bocanadas de viento la levantaron del suelo. Angy sacó sus dos abanicos y abriéndolos rapidamente, destelleando aire rojo, apuntó hacia delante y el viento la condujo hacia donde quería.
Munich, Alemania: Lilieth
No paraba de peinarse el pelo y cada vez se ponía más nerviosa. Era el cuarto verano que pasaba en la escuela de inmortales y aparte de que le tenía pavor a Angy, y eso que solo había ido una vez, también el chico que conoció el año pasado iría. No se le daba muy bien asociarse con la gente y Lili estaba por momentos más nerviosa. No se tomaría ninguna prisa en llegar, eso lo tenía claro, seguramente Angy llegaría la primera y no quería encontrarse con ella tan pronto y al unísono llegaría Kido. Ella sabía que ni se habían hablado pero desde el momento en que lo vio se enamoró de él, podría ser porque los dos eran completamente diferentes. Kido era un rebelde y tenía un montón de amigos en cambio ella.... como que no tenía muchos y lo de la rebeldía lo llevaba muy mal.
Cogió su maleta verde pistacho y paró en la puerta de la casa para poder respirar.
-Adiós, mamá-dijo a su madre que se encontraba en la cocina- deséame suerte.
Su madre no dijo nada, tampoco era lo inusual, casi nadie le hacía caso, incluidos sus padres pero, este año en la escuela tendría más suerte, ese era su nuevo propósito.
Después de aclararse las ideas, Lili colocó su mano en el suelo y presionando un poco, se zambulló en él.
*Es la primera parte del capítulo 1, después subiré la segunda parte en la que siguen saliendo los personajes. Solo quedan 3 >.<
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