Etiquetas

martes, 6 de septiembre de 2011

Capítulo 4: No tan desconocida...



En el bosque: ¿?


Sus movimientos se ralentizaban a los ojos de Leo, y podía ver como aquella cadena que utilizaba para detener los ataques del demonio, tenía en un extremo un kunai* y en el otro una campanilla de oro blanco que sonaba fragilmente entre aquel caos.
La chica no parecía tener problemas y Leo no podía caminar a causa del efecto del veneno, comenzaba a hacer efecto y su respiración se cortaba. A lo lejos puedo ver como el demonio y la chica se había parado y ella parecía hablarle, aunque no pudo oír lo que dijo.
-Vete de aquí- el demonio comenzó a temblar- No quiero que os volváis a acercar a este lugar, ¿entendido?
El demonio pareció entenderlo pues, con rápidos movimientos abandonó el claro. Fue entonces cuando ella miró atrás y vio que el chico de la melena negra no podía respirar y se arqueaba en el suelo con fuertes convulsiones.
Corrió preocupada hacia él.
-¡No puede respirar!- le gritó a la chica que miraba asustada a su compañero.
Lily pudo ver como la desconocida se precipitaba hacía Leo y cerraba sus labios contra los de él y a la vez sacaba un venda de sus pantalones para apretarla en la herida de su pecho.
Volvió a hacerle el boca a boca y esta vez el chico comenzó a respirar como antes, aunque el veneno le seguía afectando en el interior.
-Vamos, cálmate, respira- le decía una voz a su lado. Abrió los párpados solo lo suficiente como para ver esos dos preciosos ojos violetas que brillaban en ella y deseó poder seguir consciente para que no desapareciese.
Lily todavía seguía con la boca abierta y tirada en el suelo viendo como la desconocida cargaba en su espalda con Leo. Después la chica se acercó a ella y le sonrió.
Era realmente preciosa, y fuerte, tan fuerte que había podido ayudar a Leo en unos segundos. Y su aspecto, su arma... le sonaba de algo, y no sabía de que...
Con un poco de esfuerzo se levantó del suelo.
-Sois de la escuela de almas ¿verdad?- preguntó la desconocida. Lily asintió ansiosa por saber como se encontraba Leo- Debemos llevarle antes de que el veneno se esparza más por su cuerpo.
Lily, sin pensárselo dos veces, comenzó a andar a paso ligero hacia la escuela y pronto la oscuridad se hizo con el bosque...


Lily llevaba un rato incómoda viendo como la otra chica cargaba con Leo, aunque a ella no parecía importarle. Hasta que vio como Leo movió un poco la cabeza y balbuceó algo que Lily no pudo oír. Su acompañante paró y se sentó en una roca, poniendo a Leo sobre sus piernas.
-Lo siento, estoy un poco cansada- le dijo a Lily. Ella se sentó a su lado- Siento no haber podido llegar antes...
-Gracias a ti Leo sigue vivo... Por cierto, ¿quién eres?- llevaba un rato preguntándose quien sería aquella misteriosa chica que viajaba sola por un bosque a esas horas de la noche.
-Me llamo Kaimi- dicho esto le extendió una mano.
-Lily, encantada aunque, me da la sensación de que te conozco de algo...
Kaimi empezó a reírse, siempre le daba vergüenza hablar sobre ella y más si era del nombre que le habían puesto la gente.
-Bueno, muchos me llaman "la chica campanilla" por lo del arma que utilizo. Viajo por todo el mundo y casi siempre tengo que ayudar a alguien cuando está en apuros.
Lily se quedó sorprendida. Solo tenía 16 ó 17 años y ya iba por ahí salvando la vida de la gente como si se tratase de comprar churros para desayunar. Esta chica era realmente impresionante, vamos, un portento, seguro que sus padres estarían orgullos de ella y no como de otras, que solo servían para derretir la mantequilla como solía decir su padre.
Cuando las dos estaban en silencio, un ruido de crujir de ramas comenzó a oírse y luego el sonido de alguien maldiciendo. Las dos se prepararon para atacar pero lo único ó el único que salió de los arbustos fue Kido.
- Mierda de bosque...- murmuró y después se sorprendió al ver a Lily, a otra chica y a Leo desmayado sobre la tierra- ¿Lily? ¡Por fin os encuentro! - miró al espabilado de su amigo- Estando rodeada de bellezas vas y te desmayas...
Lily se ruborizó, Kaimi miró hacia otro lado y Kido cargó con Leo. El cual, se agarró su cuello murmurando algo como << ... idiota...>>.
-Agárrate, campeón- miró a las chicas sonriendo y extendió sus brazos- Cogeros a mí y no os soltéis.
Dicho y hecho, se cogieron a su cuerpo y Kido empezó a correr a la velocidad del rayo, pasando entre los árboles como si no estuvieran a su alrededor.
-Y querían mandar a Det a por vosotros, esto es mucho más divertido- Lily parecía que iba a vomitar y a Leo se le caía la cabeza hacia atrás pero Kaimi se la sujetó con firmeza mientras intentaba no pegarse demasiado a aquel tipo.


[...]


3 de Julio


Escuela de Inmortales: Leo


Tenía un cacao mental que no podía soportar, cada vez que intentaba abrir los ojos, su cabeza retumbaba una y otra vez. Solo una cosa hacía que se calmase, donde se encontraba sonaba suavemente la canción "So long, goodbye" de Sum 41 y una voz femenina que la acompañaba. Empezaba a sonarle esa voz y su cabeza ya no parecía un campo de batalla. Sus ojos se abrían lentamente y el solo parecía ser todavía más luminoso, cuando los abrió se dio cuenta de que estaba en su habitación de la escuela y la chica que cantaba  estaba de espaldas a él y seguía cantando como si nada hasta que, se dio la vuelta y Leo pudo ver sus ojos.
Ella también parecía sorprendida pero más que eso, estaba totalmente sonriente.
-Has despertado, dormilón...
-¿¡T-Tú!?- gritó Leo señalándola y con tanto alboroto cayó de su cama al suelo.
La chica corrió a ayudarle y lo sentó en la cama fijándose en la herida por si se había abierto, se sentó junto a él acariciándole la espalda para que se calmase.
-Que alegría de verme...- dijo ella entre risas. Leo se ruborizó al darse cuenta de su situación y comenzó a tartamudear como nunca antes había hecho.
-N-no, s-si me alegro d-de ver-verte...- susurró incapaz de articular palabra, eso hizo que ella se riese todavía más y decía cosas como "¡Ay! ¡Qué me parto!" mientras se secaba las lágrimas que tenía de la risa.
Leo la miraba embobado, rojo como un tomate y después se dio cuenta de las vendas que tenía alrededor del torso. Tocó un poco y no se sorprendió de notar dolor, vamos que ya estaba acostumbrado. Lo raro era: ¿Qué hacía esa chica desconocida en su habitación? Y lo peor de todo es que no tenía ni idea de quien era... pero, por las pintas que tenía le recordaba a un samurai o algo así. Tampoco parecía ser una mala persona ya que, les había salvado a Lily y a él y después le había curado sin pensárselo dos veces.
-Oh, lo siento, me llamo Kaimi- dijo ella y antes de que él se presentase volvió a hablar- Tus amigos me han dicho quien eres. Leo, un transformador en bestias. Es increíble, hay muy pocos como tú y que controlen a uno de los grandes felinos menos.
-Es una larga historia...
Ella sonrió y cruzándose de brazos dijo:
-En este momento, tengo todo el tiempo del mundo...
Leo sonrió, era la primera vez que le contaría su pasado a alguien porque, los demás no habían querido escucharle o él no había querido sacar el tema, y ella sin siquiera conocerle deseaba escucharle. Leo no tenía reparos en contárselo incluso pensaba que podría contarle todos sus secretos si seguía mirándole con esos ojos que le hacían perder el sentido sobre si mismo...




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Pide lo que sea... tal vez se cumpla :)

Pide lo que sea... tal vez se cumpla :)